GAS PARA TODOS

Comienza el llenado y se habilitarán los primeros 29 kilómetros del Gasoducto Néstor Kirchner. La expansión nacional e internacional que eso augura sienta las bases de un desarrollo exponencial en nuestros negocios en Vaca Muerta.

Luego de 10 meses de construcción, a partir de hoy entrará en funcionamiento el gasoducto Néstor Kirchner, que se habilitará por tramos hasta que, finalmente, desde el 9 de julio estará completamente operativo, según informó la Secretaría de Energía. Se trata de la obra de infraestructura más importante de la actual gestión, que posibilitará sustituir importaciones de gas por producción nacional a un costo menor y sin perder divisas en el exterior.

Las autoridades del área energética fijaron un cronograma de habilitaciones y puesta en marcha del gasoducto de 573 kilómetros, que va desde la localidad neuquina de Tratayén hasta Salliqueló, en Buenos Aires. Esto le dará tiempo a TGS, la empresa transportista que se hará cargo de la operación, de finalizar con todas las pruebas de seguridad antes de su completo funcionamiento.

El plan de llenado contempla que hoy se habilitarán los primeros 29 kilómetros de gasoducto. De esta forma, además, se ganará tiempo también para inaugurar oficialmente la obra con la presencia de los precandidatos del oficialismo ya confirmados.

El gasoducto atravesará cuatro provincias (Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires) y transportará 11 millones de metros cúbicos por día (m3/d) de gas. Esa será la cantidad que se podrá sustituir en importaciones este año. Según las proyecciones oficiales, el gasoducto permitirá ahorrar una salida de divisas de US$2200 millones en 2023, tomando como referencia un precio promedio del gas natural licuado (GNL) y otros combustibles líquidos de US$18 el millón de BTU (medida inglesa que se utiliza en el sector). A partir del año próximo, se instalarán también las máquinas compresoras, que permitirán que el mismo ducto de 580 kilómetros transporte el doble de gas, 22 millones de m3/d.

Toda la construcción del gasoducto costó US$2700 millones, que fue financiado con fondos públicos, entre lo que se incluye lo recaudado por el impuesto a las Grandes Fortunas. Se espera, además, que en los próximos meses el Gobierno licite el segundo tramo del gasoducto, para extenderlo a San Jerónimo, Santa Fe, y llegar con mayor gas nacional al norte argentino. Para esta obra, el objetivo del Ministerio de Economía es buscar financiamiento de organismos multilaterales, aunque cada vez el mundo está más reticente a financiar proyectos que fomenten el consumo de hidrocarburos.

La semana pasada, la secretaria de Energía, Flavia Royon, sostuvo que el gasoducto “encamina a Argentina hacia costos energéticos más competitivos”, y subrayó que “es una obra que nadie apostaba que se podía hacer en menos de 24 meses y se hizo en 10″.

Para construir el gasoducto en menos de 11 meses, cuando el plan original era un plazo de dos años, varios factores jugaron a favor, según explican los responsables de las empresas Techint y Sacde, que formaron una Unión Transitoria de Empresas (UTE) y fueron adjudicatarias de tres de los cuatro tramos del ducto.

En primer lugar, no ocurrió ninguno de los problemas externos que podrían haber demorado la construcción, como tener obstáculos al momento de la traza del ducto. Si bien en un principio generó preocupación el rol que iban a tener las comunidades originarias en la ocupación de la tierra, las empresas señalan que el gobierno de Neuquén se movió rápido al comienzo del proyecto y contuvo las demandas.

Tampoco hubo mayores problemas con los más de 150.000 propietarios de hectáreas por donde pasa el gasoducto. Tan solo hubo un obstáculo, pero rápidamente intervino la Justicia para que se pueda ingresar al terreno. Fue cuando al menos cinco dueños de tierras que explotan el turismo de caza de jabalíes, ciervos y búfalos dijeron que no se podía ingresar a sus propiedades durante febrero y mayo, cuando es la temporada alta. “Se judicializó el caso e ingresamos con la Gendarmería”, dijeron en la UTE.

La sequía, a diferencia de lo que ocurrió a nivel país, en este caso jugó a favor del avance del gasoducto, ya que permitió trabajar prácticamente sin lluvias desde el inicio de la construcción.

Alrededor de 3000 trabajadores formaron parte de la obra, donde cumplieron con un turno laboral promedio de 11 horas, desde las 7 de la mañana hasta las 18, los siete días de la semana. Luego de 25 días, tenían cinco de descanso. También hubo turnos de noche para hacer trabajos especiales de excavación y pruebas hidráulicas. Como parte de la plantilla de trabajadores, también hubo paleontólogos, antropólogos y arqueólogos, que tenían la función de liberar la traza.

También llegaron al país 45 trabajadores turcos especializados en la tecnología de soldadura automática. En el campamento donde se instalaron los contenedores, viviendas para 700 personas, flameaban las banderas de las distintas nacionalidades que trabajan en la construcción del gasoducto. Además de las de Turquía y Argentina, se pueden ver las de Venezuela, Chile, Paraguay, Bolivia, España, Uruguay, Brasil, Colombia y Perú.